HISTORIA DE VIDA


Edición Número 264 del 1º de Noviembre de 2019

JOSÉ EMILGIO VILLAR
JOSÉ EMILGIO VILLAR
Eduardo Araujo

Por Eduardo Araujo

Este 8 de noviembre es el día del empleado municipal y decidimos realizarle un homenaje a todos ellos en esta historia de vida a un hombre que pasó más de 40 años sirviendo a los malargüinos desde la comuna. José Emilgio Villar rindió para ingresar como ordenanza al municipio y realizó toda la carrera hasta jubilarse en una de las clases más altas.

José Emilgio (Con L antes de G, aclaró) Villar nació el 05 de agosto de 1941 en la entonces villa de Malargüe. Sus padres fueron Josefa Aguilar y Abdón Segundo Villar. No tuvo hermanos.Sus abuelos maternos fueron Juana Pacheco de Aguilar y José María Aguilar, español, que fue Juez de Paz en el departamento.

El hogar materno estaba ubicado en la esquina noreste de Adolfo Puebla y Cmte. Saturnino Torres y doña Josefa trabajaba en el Hotel Turismo. Desde chico tuvo que salir a buscar leña a la denomina “manga” ubicada en los terrenos donde hoy se emplazan los estudios centrales de LV19 y el complejo Planetario a pedido de su abuela, como así también cebarle mates a las visitas, una tarea que era propia de los pequeño de su época. Vendió casa por casa churros, pastelitos y mantecados que elaboraba don Ángel Sevillano.

Siendo prácticamente un niño se fue a vivir a la casa de un tío a San Rafael, donde trabajó y estudió.

“Allá coseché de todo lo que se sembraba, después tuve dos trabajos de forma paralela, uno en mueblería Karzornik y en otra mueblería que se dedicaba a la fábrica de sillas. La escuela primera la terminé en la nocturna que funcionaba en la escuela 25 de mayo, frente al Automóvil Club de San Rafael, porque había empezado en la escuela Rufino Ortega. Cuando terminé de estudiar, a los 15-16 años me vine de nuevo a Malargüe”, comentó Emilgio en el inicio de una larga charla que mantuvimos en su casa ubicada en calle Cmte. Salas, frente a barrio Parque.

A los 16 años comenzó a trabajar en Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF), en mina Los Castaños, cargando camiones con carbón a pala.

“La gente que estaba ahí me enseñó a trabajar duro con la pala, para que no nos agotáramos hacía tres paladas para un lado y otras tres para el otro. Al año siguiente me mandaron como capataz a la playa de carga de vagones que tenía YCF en el ferrocarril, porque el capataz, don José Ferragut se tomaba licencia por un mes. Yo era un pibe y la gente que estaba ahí ya llevaba mucho tiempo trabajando. Para ganarme el respeto de todos uno de ellos me desafió a una lucha cuerpo a cuerpo, que tuve la suerte ganar después de un rato de duro forcejeo. Desde ese día todos fuimos muy buenos compañeros, yo paleaba como uno más, además de llevar la parte administrativa” contó más adelante el hombre, que en su juventud fue un deportistas que jugó al fútbol, corrió bicicleta y en moto.

Siendo intendente Guillermo Salomón, en 1959 y cuando el municipio funcionaba en el mismo edificio que hoy ocupa la seccional 24 de policía, se produjo una vacante de ordenanza en la municipalidad de Malargüe y llamó a concurso. Emilgio por insistencia de su madre se presentó, junto a otros dos postulantes. Una de las pruebas fue hacer una nota solicitando el trabajo y él le solicitó al entonces contador, don Manuel Eladio Rodríguez, hacerla en máquina de escribir, que manejaba solo con dos dedos. Esa proactividad y otras actitudes que tuvo cuando le tocó realizar tareas prácticas le valieron ser seleccionado como ordenanza, cuando era Administrador General del municipio don José Gandía y el Secretario Gustavo Bastías.

“Gané el puesto y comencé a trabajar inmediatamente. Un ordenanza tenía que limpiar, servir café, hacer los mandados al banco, a vialidad. Yo era el único ordenanza, después tuve de compañeros a José Benegas, que en paz descanse, y Oscar Fuentes. Ellos después pasaron a trabajar en el Banco de Mendoza. El gerente también me ofreció irme pero mis jefes me lo impidieron. En la municipalidad tuve que regar las calles con regador, limpiar las acequias, recolecté residuos, me gustaba el trabajo al aire libre. Con todos los intendentes viajé a realizar trámites a Mendoza, me recorrí municipio por municipio tratando de traer cosas nuevas a Malargüe. Mi propósito siempre fue hacer el trabajo lo mejor posible, por eso nunca tuve problemas con los intendentes fueran del partido político que fuera, incluso durante los gobiernos militares. Recuerdo que el primer camión Ford 600 que tuvimos en la comuna para regar calles me lo traje manejando desde la municipalidad de Luján, porque ellos renovaron el parque automotor y nos lo cedieron. Cuando estuve en Rentas implementamos un trabajo muy serio para aumentar la recaudación, empezando por mejorar los servicios que la municipalidad prestaba. Recuerdo que Emiliano Jaque me hijo tres modelos de canastos para que la gente pusiera los tachos residuos. Cambiamos el sistema de distribución de boletas de pago de las tasas municipales, dándoselas a los muchachos de la municipalidad, donde el contribuyente las recibía 10 días antes de la fecha de pago, previo a eso hice un relevamiento casa por casa y le informamos a la gente. Tuvimos muy buena respuesta, a tal punto que Energía Mendoza y Rentas de la provincia nos pidieron el sistema. También mejoramos el fraccionamiento de terrenos baldíos y todo ayudó a que se mejoraran los ingresos” relató Villar más adelante.

Prestó servicios en la entonces Inspección General de la municipalidad, teniendo como jefe a don Jerónimo Guiñazú. Tiempo después él se hizo cargo de esa área, teniendo como colaboradores a don Ricardo Martínez y a Julio Barroso.

También trabajó en el área de protocolo, habiendo acompañado a varias reinas de la vendimia en su estadía

Otro recuerdo que trajo fue cuando el municipio pasó de la máquina de escribir a la computadora.

“La municipalidad de San Rafael fue la primera que incursionó en la computación. Cuando las autoridades de Malargüe decidieron hacer lo mismo nos mandaron a Alejandro Luján y a mí a aprender en el centro de cómputos de San Rafael. Estuvimos como tres meses trabajando desde las 08:00 hasta las 22:00 cargando todas las propiedades, después hicimos lo mismo con los comercios. Así la municipalidad pasó a tener su propio sistema de cómputos y Alejandro después se encargó de capacitar a los empleados” agregó el hombre.

Emilgio se jubiló en 2006, siendo Sub Director de servicios públicos.

Cabe aclarar que paralelamente a su trabajo en la municipalidad, “donde los sueldos siempre fueron bajos”, siempre realizó otras labores como cuando prestó servicios en Industrias Siderúrgicas Grassi y en la sodería de Alfredo Hugo “Cacho” Sánchez.

Al respecto Emilgio dijo “gracias a Dios a mí me faltaba tiempo para tomar trabajos, me la dí de transportista de personal de las empresas petroleras, trabajé con todos minerales, hice muchísimas cosas, pero para mí el trabajo de la municipalidad siempre me hizo feliz”

Está casado con Lucía Abinet desde hace 55 años. Tienen cuatro hijos: José Alfredo (fallecido) Gabriela, Mauricio, Anyelén. Tienen 12 nietos y cuatro bisnietos, uno de ellos fallecido.

Lucia es hija de Juan Mauricio Abinet, un belga que llegó en el siglo pasado a nuestro departamento. Se desempeñó como contador en Mina Car y después se radicó en Bardas Blancas, tras casarse con María Ignacia Díaz, donde tuvo una hostería.

Al hablar de su mujer se emocionó, destacó el acompañamiento en estos años de matrimonio y su agradecimiento por la familia que han sabido formar. Es que esa, según él, es la mayor felicidad que ambos tienen.
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