TEMA CENTRAL


Edición Número 234 del 1º de Agosto de 2018

INUNDACIÓN DEL ’63 EN PRIMERA PERSONA
INUNDACIÓN DEL ’63 EN PRIMERA PERSONA

“En el mes de febrero de 1963 hubo una creciente muy grande, yo tenía 13 años. Se formó una tormenta y estuvo toda la tarde sobre las bardas, en la zona de Pincheira, más o menos. Llovió muchísimo, el agua se vino de golpe y se juntaron los dos arroyos (El durazno y Pequenco, que al unirse forman La bebida). Todavía no estaba el puente de la ruta 40 sobre el arroyo La bebida, eso era un badén. Al puente del ferrocarril el agua lo pasó por arriba y torció las vías. El agua arrastró muchas piedras grandes, troncos y todo lo que encontró” nos dijo Serafín Raúl Vidal, que vivió en carne propia “el aluvión del ‘63”, como recuerdan los pobladores de la época la creciente que se produje entre la tarde del 6 y la madruga del 7 de febrero de 1963.

Siguiendo con su relato el hombre dijo “nosotros vivíamos en la finca que teníamos al lado del arroyo. La casita de adobe estaba al fondo. Cuando la creciente empezó a frenarse en el puente del ferrocarril, las vías y la ruta 40 el agua empezó a retroceder y a inundar todo. Para que tenga una idea, adentro de la finca se acumuló un metro de arena y embanque, perdimos toda la cosecha, el pasto. En mi casa estábamos mi mamá (Acelsa Castillo), un primo y yo. Mi papá (Serafín Vidal) se había ido a Mendoza a buscar la escritura de la propiedad que ese día se la entregaron. Cuando ví que el agua cada vez aumentaba más el volumen y se nos empezó a inundar la casita tomé de la decisión que nos subiéramos arriba del techo. Seguía lloviendo, los relámpagos que había dejaban todo como de día. Estuvimos arriba del techo hasta que llegó gente a mirar lo que había pasado y nos dio una mano. Cuando pudimos bajar nos tuvimos que trasladar a la casa de mi tío Ricardo Vidal. Me acuerdo que al ropero el agua lo tumbó, no quedó colchón, ropa, perdimos todos los muebles y todas las cosas que teníamos… las gallinas, los pavos, todo. Los caballos quedaron empantanados y no podían salir ¡Fue un desastre, terrible! Estuvimos varios años para recuperar la finca”.

Consignó que la zona que se inundó fue desde la hoy calle El Panchón hasta proximidades del barrio Virgen de los Vientos, sitio al que en esa época se denominaba “la punta de la calle”.

En la zona donde se ubicaba el badén se produjo un barranco de varios metros. La ruta 40, que estaba asfaltada, también se vio afectada porque según Vidal “también hizo de tapón”, posibilitando que en las propiedades ubicadas en el sector oeste se acumulara el agua y el lodo.

“A los 30 años vino otra tormenta parecida, que inundó parte de la finca, pero no fue tan grande como la del año ‘63”, concluyó el memorioso vecino.



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